Una cuestión de bioética: ¿Pueden los padres mejorar a sus hijos?

Hasta este momento, la evolución tal y como la conocemos era un proceso natural. Hoy en día existen vías alternativas. Estos caminos que llegan de la mano de la biotecnología pueden suponer grandes cambios en los próximos seres humanos que estarán dotados artificialmente de cualidades extraordinarias incluso antes de nacer derivando así en la creación de una raza humana superior ¿estamos preparados para ello?


¿Pueden los padres mejorar a sus hijos? Es más, ¿tienen los padres el deber de mejorar a sus hijos?

Con estas preguntas, formuladas por el profesor y presidente del Comité de Bioética de España, Federico de Montalvo, comenzaba la conferencia en la que pudimos conocer cuestiones bioéticas que normalmente no nos planteamos pero que ya en la actualidad son una realidad.


Federico de Montalvo, director de la Comunidad Bioética Española, nos invitó a reflexionar sobre un tema muy discutido y polémico: la modificación del genoma con el fin de mejorar a los seres humanos. Aquí comenzó el planteamiento fundamental de la conferencia: ¿este acto se considera curar o perfeccionar? Con el fin de curar, parece que realizarlo es justificable mientas que si se toma como una vía para para perfeccionar a los seres humanos en el futuro, se plantea el problema de que esos embriones modificados se conviertan en una raza superior a los humanos actuales y, por consiguiente, esto desencadenaría problemas no solo de corte bioético sino igualmente en otros muchos ámbitos.



Este tema que nos puede resultar ajeno y complejo, está más cerca del presente de lo que podemos pensar y Federico nos advirtió que adquirirá una mayor relevancia en estos años, pues los avances en tecnología, como el CRISPR scissors, ya nos permiten tratar el ADN para cortar y alterarlo. Estas técnicas pronto ganarán importancia y protagonismo, entre otras cosas por su bajo coste.


Otros temas sobre los que reflexionamos fue el trashumanismo tecnológico, el poshumanismo biónico y el fenómeno de la slow science, que sostiene promover una ciencia lenta y regida por la razón para evitar perjuicios en el ser humano ocasionados por una ciencia demasiado inocente que todavía no sabemos regular éticamente. Esta apelación a la razón es la que llama a someter a todos estos cambios en la biotecnología a la bioética.



Así aprendimos a valorar desde una perspectiva bioética un tema tan controvertido y difícil como es la alteración del genoma y los cambios biotecnológicos sustanciales que poco a poco están cambiando al ser humano y sus consecuencias. De este modo, reflexionamos sobre los problemas y ventajas que estos avances suponen de la mano de algunas personalidades relevantes en el mundo de la ciencia, la tecnología, la bioética o la filosofía como Jurgen Habermas, Sandel, Joel Feinberg, Luc Ferry y Norman Daniels.


Es evidente que la bioética es un tema de interés en la actualidad, pero en la conferencia aprendimos que aún será más relevante en el futuro, y como dice Woody Allen: “Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.”

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