Conferencia | Ver a Dios en los ojos de los necesitados

No hace falta ser rico para dar, basta con ser bueno

Esta frase de Pedro Poveda recoge perfectamente el espíritu que nos transmitieron las colegialas que inauguraron el ciclo de conferencias del curso con la presentación de sus experiencias de voluntariado, todas con un nexo común: la solidaridad.


Paloma y Paula relataron cómo comenzaron a prestar ayuda a los demás no muy lejos de casa, enseñándonos que cerca de nosotras hay personas que necesitan nuestra ayuda y a las que ellas se la dieron. Paloma nos contó cómo los dos voluntariados que realizó la marcaron, tanto ayudando a niños discapacitados y como apoyando a niños en riesgo de exclusión social. En sus propias palabras, allí aprendió que "Puedes ver a Dios en los ojos de los necesitados".


Paula nos relató que se había sentido inútil e incapaz cuando trataba de ayudar a los niños autistas en uno de sus voluntariados, y nos contó cómo, de la mano de las Hermanitas de la Caridad, puso su granito de arena para mejorar las vidas de personas con drogadicción y enfermos de SIDA, prestándoles su compañía.


Alejándose de su costa gaditana, Vicky emprendió un viaje de veintitrés días a Ecuador con el fin de fomentar la cultura de los tsáchila, una comunidad indígena que habita la selva ecuatoriana. Allí desarrolló una tarea educativa y de reconstrucción, y de su experiencia nos transmitió un importante mensaje: el mayor deseo los niños que estaban becados era pedir educación para los demás que no podían disfrutarla.



La experiencia de María nos hasta Calcuta, donde decidió dedicar un mes a colaborar en una de las zonas más humildes. Trató mujeres con diversas enfermedades e incluso tuvo que armarse de valor para soportar escenas muy tristes. Además, nos presentó una anécdota que nos puede hacer pensar acerca de las diferentes culturas: “por el hecho de ser blanca, no corría riesgo en la calle”, algo que contrasta de una forma llamativa si consideramos la desigualdad de género del país, una lacra que actualmente sigue siendo una realidad. Sus palabras, llenas de valentía, nos pintaron cómo fue ese mes en India en el que además de ayudar logró valorar más su realidad. Su voluntariado no fue agradable, pero nos aseguró que fue muy gratificante y es indudable que aunque sacrificado, inolvidable.


Por su parte, Marta y Andrea nos explicaron cómo en colaboración con nuestro Colegio Mayor participaron en un triple voluntariado en India también. Su labor consistió en enseñar a niños, acompañar a discapacitados e introducirse en los poblados. Lo que más nos llamó la atención fue que nuestras compañeras declarasen que los niños a los que ayudaban les daban a ellas “todo lo que tenían”. Nos explicaron los problemas a los que se enfrentan las niñas diariamente en India, principalmente la falta de oportunidades: niñas con muchísimo potencial no tenían derecho a continuar su formación por el hecho de ser mujeres. Por último nos relataron las actividades que hicieron para conocer la cultura del país con mayor profundidad.


El mes de Blanca en Nepal nos demostró que existe una realidad muy distinta a la que conocemos nosotras, y al mismo tiempo nos aseguró que hay que vivirla para conocerla. Con su charla nos invitó a reflexionar sobre el problema de Estado existente en estos momentos en muchos países del que no somos conscientes.


Finalmente, tuvimos la oportunidad de conocer la experiencia de una Antigua Colegiala, Beatriz Martínez, que viajó hasta Colombia para ayudar en los barrios más humildes y conocer la situación en primera persona de los habitantes de los mismos, acompañándoles y sobre todo, dándoles: cariño, tiempo y amor.


Es un orgullo contar en nuestro Colegio Mayor con personas tan valiosas que eligen dedicar su tiempo a acercarse a los más necesitados para brindarles su ayuda, justo como nos indica San Pedro Poveda.


0 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo