Conferencia | El renacer de Álvaro Trigo Puig

Actualizado: ene 27

Nos dijo Álvaro que cada vez hay menos gente que vive y más que existe. Él, definitivamente pertenece al primer grupo. Vino al Colegio Mayor y nos contó su experiencia: una historia de superación con la que nos mostró cómo nunca perdió las ganas de vivir.


Álvaro estudiaba Turismo en la Universidad Autónoma, quería ser bombero y era muy deportista; esta última faceta le llevó a participar en competiciones muy exigentes como el Ironman. Sin embargo, su vida se derrumbó repentinamente cuando su hermana falleció y tras ello, sufrió un grave accidente en el que se quemó gran parte de su cuerpo en un fatídico incendio. Desde ese momento, en el que Álvaro nos contaba que sentía haber tocado fondo, comenzó una etapa de superación que tenía como principal objetivo volver a ser él, aferrándose a la vida.


Álvaro nos relató como una de sus principales motivaciones fue evitar que las personas comenzasen a hablar de él en pasado, no quería sentir que ahora había un nuevo Álvaro más débil, incapacitado y vulnerable; sino que quería luchar para volver a ser él y alcanzar su meta: el Ironman que tendría lugar prácticamente un año después de su accidente.




El camino no fue fácil: con un vídeo nos enseñó cómo fue su etapa de recuperación y nos explicó que no fue sencilla: sufría dolores extremos, cansancio, alucinaciones por la fuerte medicación que le suministraban y sobre todo, daños psicológicos. Pasó aislado varios meses y tuvo recaídas debido a numerosas infecciones, sin embargo, nunca se rindió. Con ayuda de sus familiares, sus amigos y Dios, logró que le dieran el alta y volver a casa. Nos relató cómo uno de sus amigos le llevó una cita bíblica al hospital que le llevó la esperanza y la fuerza para seguir delante de la mano de Dios.


Fue ahí cuando se comprometió a ayudar a los demás mediante charlas o un interesante proyecto llamado Formación Senegal, una iniciativa que tiene como objetivo principal procurar formación a las personas que no pueden acceder a ella. Álvaro también colaboró nadando desde Ibiza a Formentera para recaudar fondos para esta organización.


Actualmente Álvaro trabaja en el sector bancario y, como nos dijo, todas estas dificultades que encontró en su camino le han hecho más fuerte. Finalmente, consiguió sus metas más exigentes: terminó la maratón de Sevilla en menos de cuatro horas, también el medio Ironman de Marbella y sobre todo, consiguió recuperarse totalmente tanto física como psicológicamente.


Gracias a Álvaro aprendimos que rendirse nunca puede ser una opción. Él declaraba que se mantuvo fuerte porque se negaba rotundamente a aceptar que su destino fuese ser el Álvaro del accidente. Álvaro quería volver a competir. Quería seguir viviendo. Quería alcanzar sus metas. Quería renacer. Álvaro es de esas personas que viven y además, dejan huella.

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