Conferencia | ETA, lo que fue y lo que sigue siendo

Carmen Ladrón de Guevara. Una mujer que ha dedicado toda su vida a las víctimas del terrorismo. Su formación académica y su interés por lo justo le han hecho llegar a lo que es actualmente. A día de hoy, Carmen, es profesora de Derecho, donde educa a sus alumnos en el valor de la libertad y la justicia. Algo por lo que lleva luchando desde que acabó su carrera.


En la conferencia 'ETA, lo que fue y lo que sigue siendo' resumió su trayectoria profesional: cómo nació su interés por el terrorismo en su primer juicio en la Audiencia Nacional, donde casualmente la persona juzgada era un miembro de ETA. Ahí descubrió que la justicia en este ámbito no iba bien, y como clara emprendedora, se propuso intentar cambiarlo.



Pasaron los años y su pequeña/gran contribución era acompañar a las víctimas y ayudarlas en su consuelo. Aunque no quedaría allí. Carmen comenzó sus prácticas en despachos en los que trataban estos temas que tanto le interesaban y cuando estaba acabando la carrera montó un despacho propio especializado en asuntos de terrorismo.


Después de más de 16 años de experiencia, muchos libros escritos, muchos casos...Su gran preocupación es que ha pasado el tiempo, y con el tiempo, el recuerdo de estas tragedias ha desaparecido. Hoy en día hay más de 300 casos de terrorismo en España sin resolver. Cifras muy altas tratándose de asesinatos.



En la conferencia nos hizo sentir la tristeza que causa el haber olvidado cada uno de los sucesos; que cada día menos personas se acuerdan, o quieran acordarse. Nos contó que aunque ETA es algo del pasado sigue permaneciendo en nuestra sociedad. Nos la encontramos en cada etarra que es liberado; en cada acto en el que se apoya a los asesinos; en cada víctima; en cada institución que forma parte directa o indirecta de la organización terrorista; en cada juicio paralizado; y en un largo etcétera.


Carmen nos transmitió la importancia del conocimiento, pero sobre todo la importancia del reconocimiento. Reconocer el delito y reconocer a las víctimas. El terrorismo tiene que enterrarse en nuestro país; tiene que cerrarse para poder continuar la historia. Una historia sin violencia, sin miedo, sin angustia. Una historia basada en la justicia, en el valor y en el progreso.


Un pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla.


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